Sobre el asfalto aún mojado por la lluvia de la madrugada, las primeras siluetas empezaron a formar un río humano que, desde las 07:00, se extendería por 2,6 kilómetros del suburbio de Guayaquil, en la procesión de Cristo del Consuelo, una de las manifestaciones de fe más multitudinarias del país.
La edición número 65 de la procesión Cristo del Consuelo cobra un significado especial este 2025, al celebrarse en el contexto del Jubileo.
El día amaneció nublado y con una temperatura de 25°, como si el cielo también se preparara para el recorrido. Pero a medida que se acercaba la hora de inicio, las nubes se abrieron paso y el sol brilló justo detrás del santuario ubicado en Lizardo García y la calle “A”, anunciando el inicio de la romería.
Con media hora de retraso, la imagen del Cristo en la cruz, decorada este año con rosas rojas y amarillas, inició su marcha sobre una carroza escoltada por otra que transportaba a Nuestra Señora de los Dolores.
Desde la Arquidiócesis de Guayaquil se estimó que la procesión de este año convocaría alrededor de medio millón de personas, lo que la convierte en la más grande de Sudamérica y en una de las más concurridas del mundo.
Desde las primeras cuadras, los fieles caminaron con devoción. Algunos lo hicieron descalzos, otros sin haber probado alimento, como parte de una promesa o acto de penitencia personal. En sus manos llevan velas encendidas, ramos de flores, estampillas, rosarios o pequeños crucifijos.
Entre ellos, se abrió paso la economía informal: comerciantes ambulantes ofrecían desde velas hasta caramelos mientras se mezclaban con los rezos y el murmullo de la multitud. “Lleve las velas, las velas…”, repetían entre estación y estación.
Fuente: Primicias