Ecuador, junio de 2026 — La visibilidad de la salud mental en redes sociales ha llevado la conversación a lo cotidiano, pero está generando un efecto adverso también. Mayor apertura, mayor la difusión de información simplificada, sin sustento, que puede estar alimentando interpretaciones erróneas sobre el bienestar psicológico.
El autodiagnóstico, de ninguna manera, es algo inofensivo. El proceso clínico detrás de un diagnóstico psicológico es mucho más complejo de lo que suele mostrarse en contenidos digitales, porque implica identificar síntomas, analizar su duración, frecuencia, intensidad y descartar otras posibles explicaciones. Así lo explica la Dra. Camila Parra Ortiz, profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.
«Los trastornos requieren de una serie de “requisitos” que tienen en cuenta, además de los síntomas, cosas como la duración, frecuencia e intensidad», indica la experta. «Por ejemplo, presentar desánimo no significa única y exclusivamente una depresión. Hay muchísimas más opciones que deben ser consideradas, evaluadas y descartadas si es el caso».
La simplificación de estos procesos puede generar consecuencias emocionales importantes. Autoidentificarse con descripciones genéricas, sin contar con una evaluación profesional que valide o descarte lo que se interpreta, puede detonar culpa, miedo, ansiedad, nostalgia, tristeza.
Además, los términos clínicos como «ansiedad», «TDAH», «trauma», «cuadros depresivos», entre otros, se están usando fuera de su contexto real, pasando a formar parte del lenguaje diario que lleva a que se usen de manera imprecisa, distorsionando su significado.
«El impacto emocional, social y psicológico que puede generar el mal uso de los términos clínicos puede ocasionar problemas en la vida de la persona que los usa, sobre todo si se identifica con ellos», advierte la docente de VIU. «Usar con ligereza terminología clínica nos puede llevar a confundirnos, a sentirnos mal, a autodiagnosticarnos, a tomar decisiones desinformadas».
Por eso es importante distinguir entre información rigurosa y pseudopsicología, pues los contenidos que presentan soluciones rápidas, verdades absolutas o que no citan fuentes científicas deberían encender alertas. La psicología, por su naturaleza, está llena de matices y no admite respuestas universales.
No se trata de satanizar las redes sociales como espacio de conversación sobre salud mental, por supuesto. Estas plataformas han permitido visibilizar el tema como algo natural y cercano a las personas. Pero sí es importante ser rigurosos en cómo consume esa información.
«La salud mental es importante y hoy en día hay grandes divulgadores y divulgadoras profesionales al respecto», señala la Dra. Parra Ortiz. «Lo que es importante recordar es que se trata únicamente de información, una información que necesita ser contextualizada, adaptada e individualizada a cada ser humano».
Por eso, la especialista insiste en la importancia de adoptar una mirada crítica. Verificar las credenciales de quienes generan contenido, exigir las fuentes de la información que se difunde en los videos y entender que la información general no sustituye una evaluación profesional son medidas fundamentales para evitar caer en diagnósticos erróneos.
La Universidad Internacional de Valencia-VIU es una de las principales universidades online del mundo hispanohablante, reconocida por el Ministerio de Universidades de España y miembro de CRUE Universidades Españolas. En su más de década y media de historia, han pasado por sus aulas virtuales más de 80.000 estudiantes. Actualmente VIU cuenta con 28.980 estudiantes en 108 países, un claustro de más de 970 docentes (de los cuales 628 son doctores) y tiene más de 15.000 convenios firmados con empresas, organizaciones e instituciones de todos los sectores. VIU cuenta con una oferta formativa compuesta por grados, másteres, doctorados y cursos de experto, alineados con la realidad laboral y social e impartidos a través de clases online en directo, que quedan grabadas y pueden ser consultadas 24/7. Esto, combinado con un sistema de acompañamiento constante y un acceso multidispositivo, permite al estudiante vivir la experiencia universitaria donde y cuando quiera. La calidad de la enseñanza de VIU ha sido distinguida y certificada por organismos internacionales como EFQM, QS World University Rankings, Fundación Conocimiento y Desarrollo, o el U-Ranking Fundación BBVA, que la distinguió como la universidad online con más alta tasa en inserción laboral de España. Su sistema de Garantía Interna de Calidad está establecido según los principios expuestos en el Programa AUDIT de ANECA, que están alineados con los criterios y directrices del Espacio Europeo de Educación Superior.
La Universidad Internacional de Valencia (VIU) forma parte de Planeta Formación y Universidades, la red internacional de educación superior de Grupo Planeta. Cuenta con veintidós instituciones educativas en España, Andorra, Francia, Italia, Norte de África, Estados Unidos y Colombia. Cada año más de 160.000 estudiantes procedentes de 100 nacionalidades distintas, se forman a través de sus escuelas de negocios, universidades, escuelas superiores especializadas y centros de formación profesional.