El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP) y en coordinación con la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad), mantiene una estrategia permanente de vigilancia y control en la cadena láctea para asegurar que la leche cruda destinada al consumo cumpla con los estándares de inocuidad y calidad que protegen la salud de las familias ecuatorianas.
Entre enero y junio de 2026, ambas instituciones ejecutaron 360 operativos de control en 23 provincias del Ecuador continental. Las acciones comprendieron inspecciones técnicas a los centros de acopio, controles en las rutas de transporte y puntos estratégicos de la cadena productiva, verificando las condiciones sanitarias y el cumplimiento de los requisitos exigidos para la comercialización de leche cruda.
En total se inspeccionaron 3.803.452 litros de leche cruda durante el semestre. De ese volumen, 272.845 litros fueron decomisados al no reunir las condiciones exigidas por la normativa nacional, evitando su distribución y previniendo riesgos para la salud pública.
Los decomisos se dieron porque la leche crudaincumplía con los parámetros de inocuidad establecidos, y porque era transportada en tanques que no eran adecuados para su manejo.
Las dos condiciones representan un riesgo sanitario para el consumidor final, ya que la temperatura, la higiene del contenedor y las condiciones del traslado son factores determinantes para preservar la calidad del producto desde el punto de ordeño hasta el centro de acopio o procesamiento.
El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Juan Carlos Vega, señaló que la leche que llega cada mañana a los hogares ecuatorianos no es el resultado de la casualidad, sino el producto de un sistema de control que trabaja en silencio, recorriendo rutas, revisando tanques y verificando que cada litro cumpla con lo que las familias merecen.
La autoridad agregó que más allá del control puntual, la presencia permanente de los equipos técnicos en las distintas fases de la cadena cumple una función preventiva.
La relación directa con transportistas, operadores de centros de acopio y productores promueve la adopción de buenas prácticas y genera condiciones para un sector lácteo más ordenado y competitivo, con mayor capacidad de respuesta frente a las exigencias de los mercados nacional e internacional.